Lo primero que se nos viene a la mente cuando nos dicen o pensamos que necesitamos ayuda psicológica “es que estamos locos”. Y no hay nada más incierto en esto, porque la verdad es que cada uno de nosotros tenemos comportamientos que no son lo mejor para los que están alrededor nuestro y en especial para nosotros mismos; y que al no encontrar una respuesta concreta para nosotros es cuando vemos afectadas de forma negativas nuestras vidas.

Mi experiencia comienza con una depresión que fue desencadenada por un desamor (o al menos eso creía yo), en la cual sentía que al estar en esta relación mi vida se estaba tornando muy tumultuosa, porque recaía varias veces en una espiral de violencia, malos tratos, infidelidades, mentiras… y cuanto más se pueda agregar a una relación patológica, regresando en varias ocasiones con ésta persona en esperas de que fuera a “cambiar”; y que en cada una de ellas sentía que dejaba de ser yo mismo, es decir, me estaba despersonalizando. Por lo que un día reuní valor y traté de pensar que era lo mejor para mí, dejando a un lado todos esos pensamientos negativos que podamos tener, y manteniéndome firme en tratar de buscar ayuda.

Por lo que una amiga cercana me recomendó buscar terapia con la psicóloga Haydeé Palatto. Nunca olvidaré mi primera sesión, en la cual llegué extasiado y totalmente desconcertado por no saber que esperar de esta ayuda. Al principio dejé que mis pensamientos inundaran el consultorio de la psicóloga, porque era más que un desahogo, era más bien saber o un sentir lleno de confianza a alguien que podía confesarle mis pensamiento más íntimos que fuera totalmente ajeno a mi vida, y que no solo estaba dispuesta a escucharme, sino también a ayudarme.

Conforme iba pasando el tiempo con las sesiones, mis pensamientos se iban aclarando, me sentía más en contacto mismo, y descubrí que mi depresión iba más allá de un desamorío. Y como empezaba a conocerme a mí mismo, también empecé a entender el porqué de mis actos. Entonces cuando llegué a una encrucijada de decisiones, mis actos que una vez fueron inconscientes e involuntarios, ahora se habían vuelto lo opuesto y podía DECIDIR en hacer lo correcto o seguir repitiendo mi patrón de conducta previo. A lo que muchos se imaginarán que fue lo que escogí…Por eso en la terapia, no se trata de que vayas a que una persona te diga que hacer sin saber el porqué de lo que estás haciendo. Sino, se trata de que te dé herramientas (de pensamiento) para entender la mayoría de tus actos conscientes y tener el PODER de decisión; para así ya no tener pretextos de seguir repitiendo tus errores del pasado. Al menos así lo veo yo…Por último un consejo, durante la terapia yo la vi en muchas ocasiones como un espejo, en el cual paulatinamente te veías a ti mismo, tanto tus virtudes como tus defectos. Pero hay que conocer la mayoría de ellos para aceptarse a uno mismo y poder enfrentar al mundo que nos rodea. Por lo tanto, tengan paciencia durante la terapia ya que se necesita paciencia y dedicación.  

José G. , 30 años, Cirujano

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