Tuve la oportunidad de llevar un proceso psicoanalítico por más de dos años, en los cuales pude descubrir mucho de mi persona. Aprendí a valorarme, reconocerme y perdonarme en bastantes aspectos. Este proceso me ayudó a entender los porqués de acciones contraproducentes que continuamente hacía y que hasta la fecha algunas de éstas sigo trabajándolas. Entendí que un proceso terapéutico es cuestión de tiempo, paciencia conmigo misma y de mucha fuerza, porque no es nada sencillo lidiar y enfrentarte cara a cara con tus más grandes miedos y demonios internos. Llegué por una fobia y encontré el hilo de muchas cuestiones atrás que me llevaban a ésta y empecé a deshacer los nudos que me impedían avanzar; aprendí a soltar, a relajarme, a no exigirme tanto, a empezar a decir no y defender lo que yo quiero en realidad. Aún me falta camino por recorrer y mucho por seguir descubriendo y aprendiendo de mí, pero, fue un camino que a pesar de haber estado empedrado me llevó a cambios significativos, ¡Muchas gracias!

Laura C. , 32 años, Psicóloga

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